Primeros pasos
Víctor Brossa nace en Barcelona el 28 de enero de 1969.
A partir de una encarnizada búsqueda interior decide enfrentarse al destino marcado por su familia y deja la universidad de economía para adentrarse en el mundo del arte.
Estudia diseño y fotografía en la escuela Elisava de Barcelona y tras experimentar con distintas técnicas y materiales, e influenciado fuertemente por Miró y las primeras obras surrealistas de Dalí, empieza a pintar al óleo.
Tras unos primeros años en los que recibe buenas críticas y donde demuestra ser polifacético en cuanto a estilos y técnicas, ya sea en el campo del diseño, la pintura, el grabado, la escultura, la ilustración o la fotografía, decide abandonarlo todo e ir a vivir a Cadaqués donde entablará amistad con personajes como el galerista y ex modelo de Dalí Carlos Lozano o el artista David Martí.
Tras unos años de ermitaño en los que se dedica a la búsqueda interior y la meditación mientras pinta al aire libre recobrando el gusto por los orígenes de la pintura de caballete, decide trasladarse por motivos profesionales a un gran taller que alquila en L´Hospitalet del Llobregat (Barcelona). Durante esos años dedicará su atención al estudio de los libros sagrados, el conocimiento chamánico, las terapias alternativas y el trabajo con las energías sutiles.
La ciudad termina por asfixiarle y alquila una casa de campo en Castellterçol (Barcelona) junto a su amigo el escritor Germán Martín Rais con el objetivo de vivir en un entorno natural y artístico. Transforman el inmenso salón en taller de pintura y sus habitaciones en despachos desde donde escribir guiones de cine y textos.
En el 2005 decide ir a vivir a Berlín desde donde se proyecta a nivel internacional.
Periódicamente trabaja también en Barcelona y México.
La madurez
Afincado desde el 2005 en Alemania, expone sus pinturas y fotografías por todo el mundo mientras alimenta el sentido sagrado del Arte, ya sea a modo de charlas, documentos, acciones, o cualquier expresión artística.
También es el fundador de Galería la Línea, un espacio virtual desde donde nos recuerda que somos nosotros los verdaderos creadores de la realidad que nos envuelve, invitándonos a sentir al ser de luz que todos contenemos a través de la unión al corazón, la meditación y diversas técnicas de visualización y creación unidas a la emoción.
En el 2009 Crea el film "Devolver el arte a su lugar sagrado" y numerosos videos donde pone el arte al servicio de la conciencia, empleando múltiples facetas del arte como medios para desprogramar y reprogramar el subconsciente.
Devolver el Arte a su lugar Sagrado es para él una verdadera misión en esta vida, desempolvando para la humanidad una poderosa vía que permite traspasar las limitaciones del espacio-tiempo, llevándonos a recobrar la conciencia desde donde ya somos uno con el Absoluto, allí donde el tiempo es ARTE.
Historia personal por Germán Martín Rais
<< Víctor Brossa siempre buscó en el arte un sentido profundo y esencial, incluso cuando ni él mismo era consciente de ello. Durante toda su vida, este hombre y artista, ha llevado a cabo una lucha titánica en su interior por encontrar su verdadero ser, y ese camino se ha reflejado en su pintura, en su escultura y en cualquiera de las formas de expresión artística que ha realizado. Pero siempre ha necesitado algo más. La sublimación estética y serena o la expresión de las pasiones más intensas y arrebatadas nunca fueron suficientes para él. Durante muchos años se rebeló contra un mundo que no comprendía y que le obligaba a subyugar su alma al Sistema. Un mundo que no le ofrecía un camino hacia la auténtica libertad del ser, y que le privaba de una vida sensata, sencilla y natural, y de plena conciencia.
Durante todos esos largos años de lucha e incomprensión se entregó a la búsqueda de su pintura... Sin embargo, no lograba encontrarla porque lo que en realidad buscaba no era su propio arte, ni su propia expresión, ni su estilo y sello único, sino que, aun sin saberlo, por aquel entonces lo que anhelaba era conocer e integrar en su ser el verdadero sentido del arte. Lo demás, lo que creía buscar, su propia pintura, la tenía desde siempre. Nació con ella.
Víctor luchó ante sus lienzos por su arte único, personal, genuino. Pero durante años -yo soy testigo de ello- nunca sintió la satisfacción interior de haberlo encontrado. Pintase lo que pintase, nunca era suficiente... Y no lo era porque aquello que aparecía sobre el lienzo no bastaba por sí mismo para establecer ese puente con el Absoluto, la conexión que inconscientemente necesitaba encontrar como si la vida le fuese en ello... porque verdaderamente la vida le iba en ello.
Leyó, estudió, experimentó, se sumergió en el corazón de las religiones, y se apartó lo suficiente para quedarse a solas y poder escucharse a sí mismo, y entonces descubrió que sólo sentía satisfacción ante aquello que servía para establecer una conexión directa con su espíritu, con los valores eternos y con los principios y las leyes universales que rigen el cosmos y también lo más íntimo del corazón humano. Descubrió que la pintura no era un fin en sí mismo, sino que era un medio para buscar su alma y, a la vez, para hacer visible lo sutil y etéreo.
Devolver el arte a su lugar sagrado es tomar conciencia de que somos creadores y que sólo creando desde el amor alcanzaremos la conexión con lo Absoluto >>
Germán Martín Rais